Desde tiempos inmemoriales, la caza permitió a la humanidad adaptarse a todo tipo de ecosistemas, pero con el pasar de los años, el hombre encontró en esta práctica un modo de canalizar su estrés, dejando de lado su raíz primitiva. La Argentina, es un paraíso para los amantes de este tipo de actividad.

Para los amantes de la Caza Mayor, la oferta va desde las especies exóticas como los Ciervos Colorados, Axis y Dama, Antílopes Negros de la India, Búfalos Asiáticos y Jabalíes Europeos, hasta algunos animales autóctonos como el Puma.
Pero es en la Caza Menor o de Pluma, donde nuestro país se convierte en un destino sin comparación en el mundo.
Catorce especies de patos cazables, tres de gansos, varios tipos de tinámidos, conocidos localmente como perdices por su similitud con éstas.

Sin embargo, es el tiro a la paloma lo que hace verdaderamente única a la Argentina. La paloma torcaza o tórtola (Zenaida Auriculata) ha sido declarada plaga en varias regiones del país, donde se la puede cazar durante todo el año sin límite de piezas. Paulatinamente el tiro a la paloma se ha convertido en una de las principales actividades.

Las partidas de caza, requieren fundamentalmente conocimiento de la naturaleza y de las artes de caza, pero también es necesaria la infraestructura y organización que permita convertir una excursión de caza en unas vacaciones inolvidables.

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